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viernes, 18 de diciembre de 2015

ZARAGOZA EN TIEMPOS DE LA CELESTINA

El viernes día 11 de diciembre alumnos de 3º A, B y C de ESO salieron del IES Goya para realizar un interesante recorrido por Zaragoza e imaginar así cómo pudo ser nuestra ciudad en tiempos de La Celestina
                Durante el paseo, de unas dos horas de duración, Calisto, Melibea, Celestina, Pármeno, Sempronio, Elicia, Areúsa y Lucrecia parecían acompañarnos y cobrar vida por medio de la lectura, en determinados lugares del recorrido, de una acertada selección de fragmentos de la tragicomedia.  
                La actividad comenzó en la plaza de San Felipe. El Torreón Fortea con su magnífico alero nos permitió recrear las viviendas de Calisto y Melibea. Allí nuestros guías nos recordaron que si Calisto pudo acudir puntualmente a sus citas, quizá se debiese a un reloj semejante al de la desaparecida Torre Nueva, puesto que en aquel momento el tiempo comenzaba a medirse ya de un nuevo modo en las ciudades.
              
              Descubrir y observar los relieves zodiacales del patio interior del palacio que alberga el Museo Pablo Gargallo (Palacio de los condes de Argillo) y los monstruos de la fachada de la Iglesia de Santa Isabel en la Plaza del Justicia no puso en contacto con el mundo de lo maravilloso, lo sobrenatural, la magia o el lado oscuro que representa la hechicera Celestina. 

                Junto al memorial de Juan de Lanuza, donde antes estuvo la Puerta de Toledo, pudimos imaginar cómo Pármeno y Sempronio, criados de Calisto, fueron ajusticiados cerca del antiguo mercado, lugar público y bien transitado, para que su castigo fuese ejemplar. Y así, poco a poco y de un modo ameno, todo el mundo social de La Celestina fue desfilando ante nosotros.

          También nos hablaron de las mujeres que no disponían de dote: de las criadas, como Lucrecia, y de las otras, las que vestían “picos pardos” y residían en barrios muy concretos de la ciudad. Y entramos en el templo. En el Pilar, cuyo retablo renacentista de Damián Forment nos ofrece otro modelo de mujer, inalcanzable e ideal, pues fue concebida sin mancha. Pero junto a ella, en la Pasión, se encuentra María Magdalena, la pecadora arrepentida. El paseo concluyo en el interior de otro palacio: Montemuzo.

                Un itinerario bien hilvanado que agradecemos al ayuntamiento de Zaragoza y que acercó a nuestros alumnos una de las obras cumbre de la literatura española.

Marisa Mateo y Marta Lapuente, profesoras del Departamento de Lengua y Literatura.